Beatriz Giovanna Ramírez Vargas

By | viernes, octubre 09, 2009 5 comments
Beatriz Giovanna Ramírez
Paqui




Estoy en Alicante esperándola sentado en la terraza de un pub frente a la plaza de Los Luceros. Esta mañana en Madrid, mientras iba en el avión, sólo pensaba en ella, en su imagen. La gente a mi alrededor se mueve inquieta, algunos paran y deciden sentarse en la terraza, tomarse un café y una tostada. He pedido un café. Y pienso "Cuánto tarda." Pasaban los días en Madrid entre el trabajo y el piso. No tengo amigos en Madrid. Así que entrar a Facebook fue un acto de abandono, el no tener a quien llamar en esta ciudad tan grande me hizo caer en estas modas. Me hice amigo de Paqui con sólo hacer clic en aceptar. Ella me llenó de besos, corazones coquetones, abrazos y sonrisas, así que en un largo paseo por sus fotos y su muro decidí que viajaría a Alicante a conocerla. La mujer del perro que ladra, me mira y sonríe. Se levanta y se acerca a mi mesa. Me pregunta si tengo fuego y le digo que no fumo, con un gesto largo regresa a su mesa y me ignora. Más tarde veo que de su bolsa saca un encendedor y algo que parecen galletas de perro. Esta ciudad tiene otro olor. Huele a puerto, a mar. Respira mi piel la brisa marina, se habla valenciano en la otra mesa, imagino la voz de Paqui. Nunca llegamos a hablar por teléfono. Nuestras citas en el chat cada vez eran más intensas, sabia que Paqui estaba enamorada y ya quería conocer a la mujer que en sus ratos me escribía "Te amo". Han pasado lentos los minutos, una mano en mi hombro me dijo que era Paqui. Llegó sonriente con una disculpa, no había encontrado donde aparcar. Mis ojos no identificaron a Paqui pero ella me decía que era Paqui. Afuera Paqui era, y digo afuera porque antes era la foto que llevo impresa en mi libreta, imagen mental con efectos oníricos. Entonces, afuera Paqui era ojos marrones, axilas húmedas que manchaban la camisa, nalgas fofas, dientes verdes o amarillos no identifique el color, ese montón de huesos y carne era Paqui. Una gallinita gorda con la cara flaca. Comprendí porque en las fotos no había una sonrisa plena, escondía esa hilera de dientes feos y sólo su rostro era el que daba la cara. No había tiempo de arrepentimientos, algo interesante tendría Paqui...

Paqui pidió una caña y encendió un cigarrillo. Sonreía mientras apartaba mi mochila de la silla y se sentaba más cerca.

– Así que eres holandés, hablas muy bien castellano.
– Sí, mi madre es colombiana.
– ¿Colombiana?
– Sí, de Colombia.
– ¿En Colombia hablan castellano?
– Si.
– Pero tu acento es francés.

Nuestra conversación no fue más profunda. El perro de la mujer no para de ladrar, escucho que la mujer lo llama Golfo y le habla en inglés, sé que es de Manchester bueno estoy casi seguro, viví algunos meses allí. Para de ladrar Golfo y se agradece, ahora mueve el rabo y enseña su mejor mirada, manipulación irresistible de la ternura canina, la boca de la mujer va bajando, se va acercando, la boca besa el hocico del perro y yo siento algo. Sonríe, lo acaricia, le sigue hablando y le da una galleta. Se siente observada y me mira, nuestros ojos se encuentran. Paqui enciende otro cigarrillo y la mujer la imita. Yo centro mi mirada en Paqui.

Afuera de Paqui esa criatura de pelo que adorna su rostro, esos rizos como serpientes danzan al ritmo musical de la brisa mediterránea, sus manos domadoras las acarician pero el viento es más fuerte, esa piel gitana o árabe, esos dos melones que tiene por pechos, esa boca pintarrajeada me rugió tan fuerte que sentí miedo. Paqui medusa virtual... En la soledad puedo verme bajo la piel, en presencia de Paqui anhelaba que se convirtiera en un virtualismo. Me excitaba más la posibilidad de imaginarla. Pudo ver que mis ojos estaban en su escote y me preguntó sobre mis preferencias sexuales. La mujer del perro paga la cuenta. Paqui sigue riendo y hablando divertida, la veo andar calle abajo con el caniche. Sentado, incapaz de desdoblar mensajes me amargó el falso recuerdo. Pedí la cuenta, miré a Paqui rascándose un seno, pagué y salimos andando calle abajo, la mujer del perro no dejo ni el rastro ni caca de perro. Paqui me dice que le gusta el helado. Al ver un locutorio con Internet, la hago entrar y pago dos horas. Paqui extrañada se sienta en el ordenador del lado, entramos a Facebook, al chat:

12:41 Paqui
¡Jooo! ¿Qué pasa tío?
12:42 Jörgen
Nada, sólo quiero sentir el AMOR
12:42 Paqui
ja ja Anda, ¡qué susto tío! pensé que no te había gustado
12:43 Paqui
Tú me encantas
A ver... ¿qué te gusto de mi?
12:45 Jörgen
Mmm muchas cosas entre ellas los besos, corazones coquetones, abrazos y sonrisas que me das
12:46 Paqui
Ya, pero me refiero ahora que me has conocido
12:47 Jörgen
Mmm muchas cosas
12:48 Paqui
Ja ja ja pero dime... ¿qué te gusto?
12:49 Paqui
Mmm
12.50 Jörgen
Me gusta más verte desde aquí, desde el chat
12:50 Paqui
?
¿qué dices?
12:51 Jörgen
si
desde aquí no te siento el aliento
12:52 Paqui
¿serás gilipollas?
12:53 Jörgen
Estoy de broma ja ja TE AMO
12:54 Paqui
¡Qué fuerte tío! No me ha gustado
12:55 Jörgen
Venga, te invito a tomar un helado ¿vamos?
12:56 Paqui
Vale
12:57 Jörgen
Te quiero
12:58 Paqui
Te amo, venga voy a salir
12:59 Jörgen
ok! Nos vemos


BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ, Poeta y escritora colombiana nacida en Bogotá, en 1979. A finales de junio de 2.009 nació Pincelada Rosa, el blog de la escritora. Sus textos copulan en armonía estética y desenfrenada con las pinturas de artistas contemporáneos reconocidos, día tras día se han ido uniendo más y más lectores y seguidores desde diferentes redes sociales como Facebook, Ning y Twitter. Beatriz lidera el grupo de Poetas por el mundo "deshojando letras" en la red de Escritores Latinoamericanos. Es miembro de La voz de la palabra escrita internacional, Hispanorama literario, Las letras, Expo Art, Es deletras, Sin censur_arte y de Letra de Cambio. La Nueva Literatura de Analecta Literaria. Es una artista del lenguaje en el Museo de Arte Erótico americano, sus poemas han sido publicados por periódicos como El Tiempo. Pertenece al staff de la revista Analecta Literaria, revista de letras, artes y sociedad. Realizó estudios de Lingüística y Literatura en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en Bogotá. Obras poéticas y narrativas: Escritor anónimo, Poemas Pintados, El camino a la tienda. Es miembro y coordinadora de Colombia y el Caribe del Staff internacional de Letra de Cambio. La Nueva Literatura de Analecta Literaria.

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5 comentarios:

Gracias por publicar Paqui, quiero contarles un poco el origen de esta narración. ysinembargo magazine me invitó a participar en YSE #22 de las premisas nació Paqui, un cuento que tiene su origen en el contenido textual. Realidad y virtualidad. Los invito a conocerlos http://ysinembargo.com/uebi/2009/09/19/borrador-a-discutir-sobre-yse-22-a-draft-to-be-discussed-about-yse-22/
Un abrazo para todos y los comensales de Prats
Beatriz Giovanna Ramírez

Anónimo dijo...

Me ha parecido tan real como la vida misma, casi podía oler el aliento y el sudor de "la Paqui", y sentir la soledad... Es genial, q basándote en un hecho tan cotidiano como es hoy en día el del "chateo", el conocerse a través de la red, lo cual indica la soledad en la q vivimos inmersos, escribas un relato tan interesante y lleno de matices. Da qué pensar... Al menos a mí, q alguien sea capaz de enamorarse de alguien q no conoce... En fin, ¿Cosas del progreso? Los sociólogos y psicólogos tienen un filón para hacer tesis doctorales. Un beso y enhorabuena por escribir tan bien Beatriz.

gracias Aurora, un beso cariño

Mamen dijo...

Es un relato veridico, en el que expresas como el amor se puede encontrar en la palabra, en los sentimientos, no solo en el fisico. En este mundo en el que vivimos una palabra amable aunque sea de un desconocido puedo alegrarnos la vida. Gracias por escribir asi

Gracias, Mº Carmen, tus palabras tienen mucho valor para mi. Un abrazo.